Ni inmóvil, ni desbocado
5 minutos de lectura ⏱️Hay dos errores clásicos, y son opuestos: «mejor no me muevo, no vaya a dañarme algo» y «ya me operaron, empiezo a hacer de todo». Los dos te frenan. 👣
El movimiento es parte del tratamiento. El reposo absoluto prolongado es un enemigo silencioso: moverte hace circular la sangre, activa músculos y articulaciones, recupera función y levanta el ánimo.
Pero moverte no es probar hasta dónde aguantas, ni demostrar que no necesitas ayuda, ni copiar ejercicios de internet. Moverte es plan, técnica, límites y comunicación.
En casa no es «cama y sillón todo el día» ni «salir a caminar el barrio»: son recorridos cortos y seguros, varias veces al día. Cama → baño → cama es un circuito perfectamente válido.
Al inicio, del orden de cinco a diez caminatas de dos a cinco minutos dentro de la casa, con tus ayudas. Luego aumentas si te mantienes en verde o amarillo y no terminas exhausto. Caminar más rato viene después, no ahora.
Dos o tres respiraciones y un semáforo rápido antes de levantarte. Al terminar, te sientas y reevalúas: «¿me dejó igual, mejor o peor?» Lo que importa es la tendencia de varios días, no un rato malo.
⚕️ Este resumen es educación en salud funcional y complementa —nunca reemplaza— las indicaciones de tu equipo médico-quirúrgico tratante. No diagnostica, no receta y no cambia ninguna de tus indicaciones. Ante cualquier duda o síntoma nuevo, consulta a tu equipo médico o acude a urgencias. Tus datos se guardan únicamente en este dispositivo.
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